¿Qué es la economía ambiental? Guía

Por lo general, cuando nos referimos a economía solemos imaginarnos operaciones financieras o inversiones, pero la realidad es que va más allá. La economía también estudia otros elementos, como por ejemplo la incidencia de los procesos sobre la naturaleza, la denominada economía ambiental.

Los consumidores cada vez somos más exigentes, ya no nos basta con que algo sea barato, sino que exigimos también que en su fabricación haya la mínima huella ambiental posible. Esto tiene un factor positivo, y es que las empresas cada vez necesitan esforzarse más en justificar el uso de los medios naturales para sacar beneficios.

En concreto, podríamos definir como economía ambiental a aquella vertiente de la economía que busca explicar y dar solución a aquellos problemas ambientales que se presentan en un proceso productivo mediante la matemática. Significa conocer empíricamente el entorno natural en el que se desenvuelve la actividad de la empresa, y en base a eso, tomar aquellas decisiones que causen el menor impacto medioambiental posible.

Yendo un poco más allá, lo que busca la economía ambiental es medir en dinero las consecuencias del uso de recursos naturales en la producción, entendiendo por consecuencias los beneficios o pérdidas sufridas en el bienestar de las personas al explotar o utilizar determinados recursos naturales. En otras palabras, se mide en dinero las consecuencias personales de la actividad, y se valora si compensa o no.

Existen varios métodos para realizar estudios de economía ambiental, pero la principal forma es el Análisis Coste Beneficio, un sistema que relaciona el coste que supone para una empresa realizar una determinada actividad y el beneficio que sacaría de ello. Eso sí, teniendo en cuenta siempre la dificultad/imposibilidad que supone trasladar determinados costes a cuantías monetarias.

Economía y gestión ambiental ¿Qué es la gestión ambiental?

Para entender mejor lo que es la economía ambiental, debemos comprender también lo que es la gestión ambiental.

En concreto, cuando hablamos de gestión ambiental nos estamos refiriendo a una serie de actuaciones dirigidas a conseguir el menor impacto ambiental posible en el ejercicio de cualquier actividad empresarial. Por tanto, lo que se busca al realizar una eficiente gestión ambiental es conservar, proteger y defender el medio ambiente de la mejor forma posible, utilizando para ello herramientas como la economía ambiental.

Si te fijas, lo que se pretende no es otra cosa que conseguir un equilibrio entre la explotación de los recursos y el beneficio económico.

¿Cómo se aplica la gestión ambiental?

Existen infinidad de fórmulas para aplicar una correcta gestión ambiental en la empresa, pero la principal es siempre basar toda actuación en los criterios de la economía ambiental. En concreto, las políticas de gestión ambiental deben sostenerse en los siguientes elementos:

  • Prevenir las consecuencias ambientales de implementar un determinado proceso productivo.
  • Planificar las tareas individualmente, de modo que se consiga el máximo respeto por el medio ambiente en cada una de ellas.
  • Planificar la reacción de la empresa de modo que se absorban los impactos ambientales de forma más eficiente.
  • Tener una adecuada política de prevención de riesgos laborales, así como realizar un seguimiento constante del impacto de las tareas en el medio.
  • Educar a todos y cada uno de los trabajadores en la importancia del cuidado del medio, de modo que cada uno en sus tareas busque siempre el respeto.
  • Utilizar aquellas materias primas que provengan de empresas o explotaciones que cuenten con adecuadas políticas de gestión ambiental.

La importancia de la gestión ambiental en las empresas

La importancia de la gestión ambiental en las empresas es total. Siguiendo una correcta planificación de la economía ambiental se consigue un desarrollo sostenible, de modo que únicamente se realicen aquellas actividades que dan un tratamiento adecuado al entorno y a los recursos naturales, pero sin dejar de lado el beneficio económico.

La gestión ambiental va íntimamente ligada al equilibrio entorno-producción o naturaleza-economía. Actualmente, los consumidores exigen más, ya no es suficiente con que algo sea barato, sino que debe ser también eficiente.

Por tanto, una empresa que aplique una adecuada política de gestión ambiental lo que está proyectando es un fin social más allá del económico, y esto encaja muy positivamente entre los consumidores. Pero solo entre los consumidores, sino también entre los propios empleados, ya que para muchos de ellos es un orgullo trabajar en una compañía que valore y cuide el entorno. Y esto, en última instancia se refleja en una mejora de la productividad.

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